LA FRASE

Para lograr todo el valor de una alegría has de tener con quien repetirla.

Mark Twain (1835-1910) Escritor y periodista estadounidense.

EL POEMA

ALEGRÍA de Pablo Neruda

ALEGRÍA hoja verde
caída en la ventana,
minúscula claridad recién nacida,
elefante sonoro,

Deslumbrante moneda,
a veces ráfaga quebradiza,
pero más bien pan permanente,
esperanza cumplida,
deber desarrollado.
Te desdeñé, alegría.
Fui mal aconsejado.
La luna me llevó por sus caminos.
Los antiguos poetas me prestaron anteojos
y junto a cada cosa un nimbo oscuro puse,
sobre la flor una corona negra,
sobre la boca amada un triste beso.
Aún es temprano.
Déjame arrepentirme.
Pensé que solamente si quemaba mi corazón
la zarza del tormento,
si mojaba la lluvia mi vestido
en la comarca cárdena del luto,
si cerraba los ojos a la rosa
y tocaba la herida,
si compartía todos los dolores,
yo ayudaba a los hombres.
No fui justo.
Equivoqué mis pasos y hoy te llamo,

alegría.
Como la tierra eres necesaria.
Como el fuego sustentas los hogares.
Como el pan eres pura.
Como el agua de un río eres sonora.
Como una abeja repartes miel volando.
Alegría,
fui un joven taciturno,
hallé tu cabellera escandalosa.
No era verdad, lo supe cuando en mi pecho
desató su cascada.

Hoy, alegría,
encontrada en la calle,
lejos de todo libro,
acompáñame:
contigo quiero ir de casa en casa,
quiero ir de pueblo en pueblo,
de bandera en bandera.
No eres para mí solo.
A las islas iremos,
a los mares.
A las minas iremos,
a los bosques.
No sólo leñadores solitarios,
pobres lavanderas o erizados,

augustos picapedreros,
me van a recibir con tus racimos,
sino los congregados,
los reunidos,
los sindicatos de mar o madera,
los valientes muchachos en su lucha.
Contigo por el mundo!
Con mi canto!
Con el vuelo entreabierto de la estrella,
y con el regocijo de la espuma!
Voy a cumplir con todos porque debo a todos mi alegría.

No se sorprenda nadie porque quiero

entregar a los hombres los dones de la tierra,
porque aprendí luchando que es mi deber terrestre
propagar la alegría.
Y cumplo mi destino con mi canto.

EL CUENTO

Cuento

Había un país en que una trompeta mágica, cuyas notas resonaban por todas partes, aseguraban felicidad y alegría para todos. Pero un día, la trompeta desapareció y todo se sumió en la tristeza. Nadie hizo nada, salvo una niña que marchó decidida en busca de la Trompeta. Preguntó por todas partes, hasta que alguien le llevó a conocer al sabio de las montañas. Este le contó que la Trompeta estaba en el Pozo de las Sombras, y le dio un violín que debía serle útil. Cuando llegó al Pozo, encontró junto al mismo algunos músicos, tocando melancólicas melodías, y se unió a tocar con ellos. Pero al oír aquella música tristona, se dio cuenta que nadie, y menos la Trompeta, querría salir del pozo con aquel ambiente. Así que comenzó a tocar la música más alegre que pudo, sin descanso, hasta animar a los músicos, y todos juntos alegraron tanto el lugar que la misma Trompeta salió del Pozo más animada que nunca, llevando de nuevo la alegría a todo el país. Allí, la niña comprendió el valor de regalar Alegría como mejor remedio para todos los que están tristes. Y desde entonces, en aquel país, todo el que ve a alguien triste, le dedica la mejor de sus sonrisas con un poco de música.

Tomado del blog https://cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/la-trompeta-de-la-alegria

Gracias a Pedro Pablo Sacristán